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Test drive Volkswagen T-Cross 200 TSI: más potencia y confort

15/11/2021 - Con nuevo motor, la nueva versión salda una gran deuda. Probamos la versión Highline, tope de gama.

PABLO EPIFANIO   11 August 2010

TEST DRIVE: Nissan Frontier 2.5 4x4 LE

La Nissan Frontier da batalla entre las pick ups

La nueva Frontier fue rediseñada estética y estructuralmente: ahora viene mejor equipada y trae un poderoso motor turbodiesel de 2.5 con 172 CV de potencia. Probamos la versión 4x4 con caja manual.

TEST DRIVE: Nissan Frontier 2.5 4x4 LE

Desde fines de 2009, la nueva Frontier, cuya primera generación fue presentada mundialmente en 2005, se convirtió en el patrimonio de Nissan Argentina para competir en el cada vez más difícil segmento de las pick-ups. Una categoría a la que retornó con este vehículo totalmente renovado proveniente de Tailandia, luego de haber discontinuado la generación anterior que venía de Brasil, y permanecer ausente durante un período considerable, mientras la Toyota Hilux arrasaba con el mercado y aumentaba la distancia con las camionetas de Ford y Chevrolet.

Su desembarco se produjo en condiciones especiales de mercado, ya que faltaba muy poco para que aparezca la Amarok, la primera camioneta mediana de la historia de Volkswagen, lo que suponía de antemano que la marca alemana –fiel a su costumbre- buscaría meterse rápidamente en la pelea por el primer puesto. Ante esta situación, y con una Hilux muy afianzada, el desafío es enorme. Pero lo cierto es que este vehículo probado por e-cars cuenta con sobrados atributos para ofrecer una dura batalla.

Estructura, imagen y habitabilidad

Al tomar contacto con esta pick up –conocida en otros mercados como Navara–, la sensación inmediata fue la de estar ante un producto de muy buena calidad, inobjetable tanto por los materiales como por las terminaciones.

Su figura se destaca por las superficies laterales limpias, con guardabarros prominentes (integrados y no engrampados como los de la edición anterior). Su aspecto es innegablemente más robusto, y mantiene un notable parecido con la Pathfinder, con la que comparte plataforma.

La Frontier aumentó sus dimensiones respecto a la anterior edición: ahora es 19 cm más larga y 2,4 más ancha. También estiró su distancia entre ejes en 24 cm, lo que le permite ofrecer un habitáculo generoso, en el cual la verdadera diferencia se aprecia en el especio de las plazas traseras. Se puede ir muy cómodo con las piernas bastante estiradas, aunque el respaldo es muy vertical y el tamaño y ángulo de apertura de las puertas hace que el ingreso no sea del todo cómodo.

La posición de manejo se consigue rápidamente, a pesar de que el volante se regula sólo en altura. El confort de la butaca (regulable en altura) y la disposición del instrumental, claro y perfectamente legible, hacen que se tenga una postura relajada y buen control de la situación.
El panel frontal respeta la sobriedad japonesa, en tono gris con apliques de aluminio. El tapizado de cuero de las butacas aumenta la sensación de confort.

En el plano estrictamente funcional, analizándola como una herramienta de trabajo, ofrece una caja de 1,51 metros de largo por 1,49 de ancho, una de las más generosas del segmento mediano de “chatas” doble cabina. La versión probada incluye protector plástico, fundamental para evitar raspones y abolladuras, más lona protectora y estribos, todos en el listado de accesorios.

Equipamiento

Es buena la dotación que trae tanto en materia de confort como de seguridad. En el primer ítem incluye aire acondicionado; apertura interna del tanque de combustible; cierre centralizado; cruise control (integrado al volante), equipo de audio con radio AM/FM, reproductor de CD (cargador para 6 discos), lector de MP3 y entrada auxiliar; espejos laterales con regulación eléctrica y retrovisor interno con sistema anti-encandilamiento, además de varios portaobjetos.

Se echa de menos un ordenador de a bordo: por tratarse de una versión full debería traerlo. Si nos ponemos a hilar demasiado fino también debemos mencionar la ausencia de comandos satelitales para el sistema de audio y el techo corredizo.

En el apartado de seguridad posee frenos ABS con repartidor electrónico de frenado; airbags frontales; y faros antiniebla delanteros.

Marcha firme

Definida por la propia marca como una “camioneta rutera”, su principal virtud es el andar suave y sereno, y con un comportamiento dinámico de alto calibre. En cualquier superficie viaja firme, estable y no manifiesta rebotes en el tren trasero, bastante comunes en este tipo de vehículos y más si van sin carga en la caja. Todo se debe al flamante conjunto de suspensiones, que utiliza el mismo tren delantero del Pathfinder, con doble brazo oscilante, resortes helicoidales y barra estabilizadora, y un tradicional conjunto de tren trasero con eje rígido y elásticos, convenientemente preparado para soportar hasta una tonelada.

Sencillamente impresionante su andar en caminos con barro o arena suelta, y aquí va un reconocimiento para el sistema de tracción 4x4 de control electrónico, de fácil accionamiento mediante una perilla ubicada en la consola. Se puede optar por un modo 2WD (tracción simple); 4H (4x4 en alta, que se puede conectar hasta los 100 km/h de velocidad), y 4L (4x4 en baja). El diferencial trasero es del tipo de desplazamiento limitado (LSD), con autoblocante mecánico, que le confiere un plus de agarre y tracción. Los neumáticos de perfil alto (255/70 con llantas de aleación de 16”) hacen un gran aporte a este solvente desempeño.

El sistema de frenos actúa correctamente, consiguiendo detenerla por completo bajo buenos parámetros de distancia, y resistiendo adecuadamente a la fatiga.

Mucho “power”

Uno de los puntos salientes es el propulsor turbodiesel 2.5, que ostenta el liderazgo del segmento en cuanto a potencia: son 172 caballos, frente a los 163 de Hilux, Ranger y Amarok. Es similar al que monta la Pathfinder, con una estructura de 4 cilindros en línea, 16 válvulas y sistema common-rail con turbo de geometría variable e intercooler. Los 41 kgm de torque a 2.000 rpm garantizan un desempeño virtuoso en la práctica off-road.

Otro elemento diferencial ante sus rivales es la caja de cambios de seis marchas, con una selectora suave y precisa. Es notable la reacción en las primeras marchas; y con la sexta engranada el motor evidencia un relax que, además de permitir una marcha confortable porque no viaja “envueltado”, favorece al consumo, que es razonable en las diversas instancias de utilización, rindiendo en promedio unos 10,5 kilómetros por litro. También le permite subirse al podio de las más rápidas de las chatas, alcanzando los 182 km/h de velocidad.

Esta versión con caja manual y tapizados de cuero tiene un precio de lista de 42.500 dólares (168.000 pesos al cambio actual), mientras que la automática (con cuero) se vende a 44.500 dólares. En la base de la oferta se ubica una opción manual con tapizado textil a 41.200 dólares.
La meta de Nissan está centrada en ganar algunos puntos de participación en la franja alta del segmento. Se ofrece con tres años de garantía y cuenta con el respaldo de una marca que fabrica utilitarios desde hace más de setenta años, lo que no es poco.
 

Puntos a favor                                                            

  • Calidad general
  • Motor
  • Confort de marcha

Puntos en contra

  • Algunos faltantes de euipamiento