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Test drive Chevrolet Cruze RS: look deportivo y más equipamiento

13/07/2022 - La versión repítela estrategia de modificar la estética sin tocar la mecánica. Las grandes diferencias asoman en el interior.

CLAUDIO CAPACE   24 June 2010

Test drive: Volkswagen Vento Variant 2.5 Advance

Vento Variant, o el regreso de las rurales

Espaciosa y funcional, pero a la vez sobria como buena alemana, la versión familiar del Vento mantiene las virtudes conocidas y valoradas del sedán tricuerpo para imponerse frente a los monovolúmenes.

Test drive: Volkswagen Vento Variant 2.5 Advance

La versión rural del Vento respeta a rajatabla las virtudes que hicieron de este modelo un producto de calidad reconocida: estéticamente es agradable, elegante y posee un alto equipamiento. Como es habitual en los vehículos familiares, adopta la plataforma y las medidas de la berlina y no modifica ni siquiera la distancia entre ejes: el único detalle distintivo es el dibujo de la parte posterior.

La primera impresión que provoca es la de un vehículo que en el frente tiene estampado el ADN de la marca: una importante entrada de aire y la “V” bien marcada lo identifican genéticamente como un VW de pura cepa. La línea lateral se recuesta sobre los cromados de las ventanillas y le da un mix de tensión y fluidez que desemboca en la parte trasera, que por una cuestión de lógica es la parte más flojita de estas versiones rurales. En este caso en particular, la pérdida de agresividad en el remate trasero con respecto al Vento sedán se compensa con un tratamiento sobrio de los faros de ese sector, que con sus guiños horizontales aportan un trato visual sobrio.

La medida de los neumáticos (16 pulgadas) le da una postura bien planchada que se lleva bien con sus medidas generales: 4.556 mm de largo, 1.781mm de ancho y 1.467mm de alto.

El interior, de tonos oscuros y sobrios, como es habitual en la marca, está tratado con total esmero, y realmente hay que ser muy incisivo para encontrar un defecto. La vista frente al conductor es la característica de VW para el tratamiento del tablero: luz azul intenso, cuatro cuadrantes y pantalla central de fácil lectura.

Un equipo de audio con respetable rendimiento, ocho parlantes, guanteras, gavetas, portaobjetos por doquier, asientos de cuero, buena insonorización y un climatizador de dos vías le dan a la familia el clima ideal para grandes y placenteros viajes a bordo de este vehículo. El techo panorámico (tiene una longitud de 1,30 metros) integra las plazas traseras y, aunque la cortina que lo cubre no es totalmente opaca y permite que se filtre algo de luz, aprueba en la relación con el viento a altas velocidades.

Como es costumbre en los modelos top de la marca, el item seguridad está tratado al detalle y la lista de elementos es variada: frenos con ABS (suman ayuda para frenadas de emergencias y cuatro discos), control de estabilidad ESP, ocho airbags, control de tracción ASR, anclajes Isofix para los más pequeños y cinturones de seguridad de tres puntos y apoyacabezas para todas las plazas. Dos puntos a mejorar: incorporar tecnología Xenón a los focos y sumar sensores de estacionamiento traseros, que serían de suma utilidad para combatir los inconvenientes de visibilidad que presenta el formato.

La posición de manejo se regula al milímetro sin ningún problema y el conductor puede abandonarse al placer de disfrutar del comando de caja (con pomo anatómico y pasajes seguros dignos de un deportivo) o del volante multifunción de tres rayos con grip cómodo, suave al tacto y asistencia exacta.

Su motor naftero de 2.480 cm3 le permite desarrollar una velocidad máxima de 205 km/h (limitada) y una potencia de 150 CV (5.800 rpm); son cinco cilindros que responden (0 a 100 km/h en 9,96 segundos) pero no rinden en la relación peso-potencia. Cuando se mueve en los trazados de la ciudad (aquí la dirección electromecánica se luce sin esfuerzos) y a pesar de un tanque no muy generoso, el consumo es meritorio (9 km/l) y permite recorrer distancias aceptables (495 km).

La ruta es el medio donde el Vento Variant demuestra todas sus virtudes: frena, dobla y se siente a sus anchas en cualquier situación. Claramente está pensado para ser conducido durante muchas horas en perfecta armonía con el piloto. La caja tiene, en estas condiciones, una relación final “larga”, para moderar el consumo. El buen torque desde bajas vueltas (1.300 rpm) permite exprimirlo en las recuperaciones evitando los tironeos. En velocidades altas se extraña una autonomía mayor.

El Vento pertenece a una gama que se ubica en el segmento “C” mayor o premium: no llega a ser un “D” pero es claramente superior a un “C” tradicional, ya que está un poco por encima de cualquier mediano. Con esta variante rural sucede lo mismo, y hay que entender que su precio se rige por las normas que fija la relación costo-beneficio: la unidad probada, con equipamiento Advance, vale $ 120.490, mientras la variante Diesel 1.9 TDI cuesta $ 125.920. Hay que decir, ya que hablamos de números, que el valor de reventa de la marca alemana contribuye a amortiguar la inversión inicial. Pero también hay que señalar que la garantía de dos años sin límite de kilometraje se queda un poco corta para su jerarquía.

Será el mercado local el que se encargará de confirmar si este resurgimiento de los rurales, que vienen cediendo terreno desde la llegada de los monovolúmenes, es una moda pasajera o por el contrario, y como indica la tendencia en Europa, siguen en leve ascenso y evolucionando. En nuestro país sólo se puede establecer comparación directa con dos rivales se sitúan un poco por debajo: el Renault Megane II Grand Tour y la Toyota Corolla Fielder. El juego está abierto.