Cars

Camiones & Utilitarios Camiones & Utilitarios Posventa Responsabilidad Social Empresaria
Test drive

Test drive Volkswagen T-Cross 200 TSI: más potencia y confort

15/11/2021 - Con nuevo motor, la nueva versión salda una gran deuda. Probamos la versión Highline, tope de gama.

CLAUDIO CAPACE   9 September 2010

PRUEBA DE MANEJO: Peugeot 207 RC

207 RC, para gozar con todos los sentidos

Llegada directamente desde Francia, esta versión del 207 muestra un espíritu auténticamente deportivo gracias a un motor turbo súper potente y una puesta a punto que privilegia la performance.

PRUEBA DE MANEJO: Peugeot 207 RC

Podríamos decir que el RC es la variante más radical del 207, que se diferencia del Compact by Mercosur por representar a una nueva generación que incorpora otra plataforma (la europea) y un interior más lujoso... y estaríamos en lo cierto.

Pero eso no es lo más trascendental: si hay algo que distingue a este cachorro tan especial es lo que anida debajo del capot; donde encontramos una mecánica de 175 CV desarrollada junto a BMW (similar a la que equipa al MINI), algo que le confiere adrenalina en pociones mayores.

En definitiva, se trata de un pura sangre en formato compacto llegado de Francia, que tiene un comportamiento ejemplar y que, por precio y filosofía, está dirigido a unos pocos que se pueden dar el gusto.

Por fuera

El impacto visual que genera esta versión es alto: llantas de 17 pulgadas, suspensiones rebajadas, neumáticos de perfil reducido, guardabarros “engordados”, espejos brillantes y un sonido ronco que proviene de la doble salida de escape son sus principales credenciales en el patio de boxes.

Con respecto al viejo 206 RC que suplanta se agrandó: es casi 20 cm más largo, tiene 8 cm más de ancho y creció 10 cm entre ejes. En el detalle fino diremos que es más ancho que un 207 convencional, las trochas están ensanchadas y presenta un alerón posterior para tenerlo más sujeto a altas velocidades. Esta versión cuenta además con un techo de cristal en tamaño XL.

Corazón de león

Se trata de un auto ideal para hablar de performance pura, que lleva en el corazón un motor de 4 cilindros sobrealimentado con turbocompresor de doble entrada. En total, los cuatro cilindros y 1.600 CC son capaces de entregar 175 CV a 6.000 rpm y 26,5 Kgm. Si le sumamos una puesta a punto consecuente, es fácil imaginar la sonrisa que deja en el tester del Autódromo de la Ciudad de Buenos Aires.

Encender el motor es querer acelerarlo de inmediato: logramos una velocidad máxima que superó con holgura los 220 km/h; y en el pique corto y sin ayudas electrónicas arañó el asfalto y clavó 7,5 segundos para alcanzar los 100 km/h. Impecable. Para el cuarto de milla o los 400 metros, empleó apenas unas décimas por encima de los 15 segundos.

Los consumos que registramos indican 8 litros cada 100 km a velocidades legales, y casi 10 litros cada 100 en tránsito urbano y con el aire acondicionado encendido. Valores interesantes… si bien nadie se compra un RC para ver cuánto “da” con un litro.

Por dentro

A la hora de evaluar el interior estamos casi en presencia de un cockpit de un auto de carreas: las butacas abrazan al eventual conductor y aseguran pasos de curva rapidísimos sin que se mueva un músculo. Brillante. Inútil criticar la acotada habitabilidad o el escaso volumen del baúl de sólo 270 litros: es un auto para dos. Atrás, en el mejor de los casos, sólo pueden viajar niños.

El tacto del volante de tres rayos y el pomo de la selectora para elegir cualquiera de las cinco marchas es impecable. El embrague presenta la dureza justa, y subirse es una invitación a pisar el acelerador: la pedalera es de aluminio y se destaca un generoso apoyapié izquierdo ideal para “trabajar” el peso del cuerpo en las curvas más cerradas.

Toda la resolución del interior demuestra cómo mejoró el reemplazante del 206. Es bastante sobrio y privilegia los tonos oscuros con apliques de color metal. El salto cualitativo es muy grande, y lo aleja definitivamente del 207 Compact fabricado en el Mercosur.

Confort & seguridad

Desde la dote de confort y seguridad, esta versión del 207 no ofrece fisuras y tilda todos los casilleros esperables por su precio. Por sobre la media ofrece: iluminación en curva, audio de primer orden (equipo JBL), climatizador de dos vías, rebatimiento eléctrico de espejos exteriores, y retrovisor interior fotocromático.

Desde la seguridad, lógicamente incorpora ABS y airbags frontales, suma laterales delanteros y de cortina, control de tracción y estabilidad, encendido automático de luces, doble antiniebla, control de presión de neumáticos y sensor de lluvia. Destacamos el SSP que unifica las funciones, el control de estabilidad y el trabajo del sistema de dirección: corrige sólo en situaciones no deseadas.

En la ciudad

A pesar de ser un pura sangre, este 207 RC no desentona con unas recuperaciones tan contundentes como progresivas, que resultan ideales para movernos en las hora pico sin castigar el embrague y con total suavidad... casi como un auto “normal”.

Es decir que es un auto totalmente “usable” en la contienda doméstica. El motor va como aletargado en el tránsito urbano, para al mínimo impulso del acelerador recordarnos quién es: uno de los responsables es el generoso torque que se presenta desde las 1.600 rpm.

Claro que no se puede esperar un andar súper confortable en ciudad: este auto nació para el manejo veloz y el asfalto en perfecto estado, no para los pozos. En Buenos Aires anda a los saltitos y rebota de aquí para allá, pero a la segunda vez que lo aceleramos nos olvidamos de las incomodidades.

En la ruta

En ruta viaja como un tren, no tiene inclinaciones y la respuesta desde el volante y el acelerador es inmediata. Quitadas las ayudas electrónicas (que, si bien dejan jugar un poco más, también tienen su límite), apreciamos el comportamiento casi ejemplar del chasis y la tranquilidad de saber que siempre se puede apelar a la potencia extra para inducir a correcciones severas.

Aplausos para la puesta a punto del chasis y las suspensiones: es una delicia dejarlo ir a buscar su propio límite y no percibir ninguna señal enojosa. Por el contrario, este cachorro responde franca y previsiblemente. Además, la dirección va ganado seriedad con el aumento de velocidad, y entrega cada vez más dureza.

A la hora de las cuentas

Es complicado decir si uno de estos aparatos termina siendo caro o barato: son más de ciento y pico mil (largos) los pesos necesarios para tenerlo en el garaje, pero en el terreno de las emociones no hay lugar para compras racionales. Sin dudas, se trata de un gusto caro… pero lo que se invierte en este pequeño cachorro se ahorra en terapia.

De algo estamos seguros: asegura el disfrute y potencia el ego como pocos. En definitiva, los $ 133.600 que cuesta suenan justos aunque no sean razonables, y sólo la garantía empaña un poco la cosa: es por 2 años sin límites de kilómetros.

El escenario de batalla se dirime contra pocos competidores, que presentan diferentes cualidades y formatos: son de la partida el Citroen C4 VTS, el MINI y el Seat León FR. Un club tan selecto como envidiable, y al que sin dudas dan ganas de pertenecer.