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04/10/2022 - Probamos la versión tope de gama de la pick-up fabricada en Córdoba. Confort y estética renovada.

  15 November 2009

PRUEBA DE MANEJO: Chevrolet Corsa Classic GLS 3p.

Corsa Classic: el tamaño (y la edad) no importan

Manejamos la versión tope de gama, que recientemente incorporó un motor similar al del Agile y suma virtudes ya conocidas: precio tentador, simpleza técnica y correcto equipamiento para su categoría.

PRUEBA DE MANEJO: Chevrolet Corsa Classic GLS 3p.

Hay pocas certezas que definen el comportamiento de la plaza local. Una de ellas es que se trata de “un mercado de precios”.

¿Qué significa esto? Que a la hora de elegir un auto, el consumidor vernáculo –mayoritariamente, y más allá de los sesudos estudios de marketing y las razones que esgrimen (esgrimimos) los periodistas especializados o “formadores de opinión”-, se fija en cuánto es el capital disponible y quién ofrece más por ello: espacio, motor, equipamiento, diseño… y, por último, seguridad. Lejos de definir su búsqueda por categorías, o comparar modelos según los postulados teóricos, el “qué me compro por esta plata”, generalmente, se impone en el mercado automotriz argentino.

¿A qué viene este prólogo? En el frío análisis subjetivo, decir Corsa Classic es asumir que se está ante un vehículo técnicamente superado, con un equipamiento mínimo, que no presentó cambios radicales en 15 años de vida (y que, en el caso de los que sí presentó, a veces no fueron para mejor, como resultó con el tablero de instrumentos) y cuyo diseño lejos está de seducir o impactar por lo novedoso y “jugado”.

Sin embargo, y con justa razón, resulta que estamos hablando de la familia más exitosa del mercado. Pasan los años y los rivales y el Corsa sigue dando batalla como el mejor. Es que el puñado de argumentos que lo sostienen es irrefutable: precio, confiabilidad y espacio, aún en esta versión Classic de tres puertas.

Desde el diseño, el Corsa enfrenta un axioma interesante: por un lado casi no presenta modificaciones respecto al auto que Opel develó en Europa hace tres lustros (logrado para su época)… sin embargo, esa fidelidad –al mantenerse intacta y no pervertirse con actualizaciones locales ni regionales- le permitió conservar el estilo y mantenerse casi como un clásico. Es un auto coherente en ese sentido, conocido por el usuario, capaz de mantener -a falta de soluciones de avanzada- una inocultable simpatía. Mirando en detalle, en las últimas versiones observamos retoques en la parrilla y nuevas llantas.

El mundo interior del GLS pone de manifiesto, claramente, que se trata de un auto inicio de gama: los plásticos y el diseño de los controles acusan el paso del tiempo de manera evidente. El tablero -en contraposición con los primeros Corsa, y a tono con la competencia- es de lectura complicada y perdió estilo y jerarquía. A su favor, diremos que se nota un mejor cuidado en los ajustes interiores, sobre todo al transitar por calles empedradas.

Esta versión de dos puertas más portón presenta un acceso cómodo para los ocupantes delanteros, pero algo complicado si se debe viajar en las plazas posteriores. A pesar de todo, el espacio es bueno y cuatro adultos, con poquitas prerrogativas, se acomodan bien para un viaje “médium” sin arribar peleados a destino. El baúl –con un asiento trasero que rebate 1/3 – 2/3- es de capacidad lógica para sus medidas exteriores, y son prácticos los generosos porta mapas delanteros.

Es de esperar que, por precio, no encontremos sorpresas cuando evaluamos el equipamiento de confort y seguridad, si bien este GLS es punta de lanza. Como todo, presenta luces y sombras y alguna “caricia” casi impensada. A tono con lo que cuesta: aire acondicionado, alarma, dirección asistida, equipo de audio (muy moderno, sin conectividad y con teclas propias de carterista), un pantalla central para indicar fecha, hora y temperatura, limpiaparabrisas trasero, cuatro cinturones inerciales y cuatro apoya cabezas. Podría reclamársele –desde la seguridad- un airbag, luz trasera antiniebla y ganchos Isofix; y desde el confort el cierre a distancia (es centralizado desde el pestillo del conductor).

Sentarse frente al volante implica asumir pocas posibilidades de reglajes (volante fijo), una profundidad acotada a la altura de los pedales… pero también arribar a un promedio aceptable -visibilidad/comodidad- para la media antropométrica nacional (si es que hubiera alguna).

Una vez que damos vida a los eficientes 94 CV observamos de manera clara que se trata de un auto pensado para la ciudad: peso reducido y dimensiones compactas se combinan con una correcta dosis de confort y vivacidad para moverse en el cardumen mecánico de las horas pico. Además, consume poco (9,5 l/100 km), lo que habla de una transmisión que aprovecha caja caballo de potencia y cada Nm de par motor.

La performance que puede pedírsele en desplazamientos de autopista/ruta debe ser acorde a su filosofía: más allá de cualquier exigencia media denota un conjunto chasis-suspensiones de antigua data, que tiende a inclinarse, y una estabilidad direccional condicionada por el estado del asfalto. Los 94 CV siguen respondiendo –acelera de 0 a 100 km/h en 11,8 segundos…. restringidos desde ya si viajan cuatro- y los frenos resultaron poco potentes.

Declara una optimista velocidad máxima de 173 km/h; en quinta velocidad, si bien llega con un registro alto de rpm (4.000) rinde bien, ya que necesita sólo 7,5 litros para recorrer 100 km. Punto a favor para un tanque que ahora suma algún litro extra (54) y mejora la autonomía.

En definitiva, se trata de un auto que transmite una correcta adaptación a nuestras calles y rutas, si le sumamos un reducido costo de repuestos tenemos allí algunas de las razones de su aceptación.

El GLS que pasó por nuestras manos tiene –temporalmente- una bonificación que lo posiciona en $ 41.540 (siempre entre los tres puertas, el base cuesta en similares condiciones comerciales $ 35.370 y el GL $ 38.560). Es un auto que con una garantía de sólo un año, da pelea en el primer escalón de los 0 km frente a rivales duros… pero que lo miran desde atrás: Ford Ka, Renault Clio, Palio Fire y otros top, como el Volkswagen Gol Power.

Casi como esas chicas que pasada la mejor edad, en vez de someterse a cirugías que las despersonalizan, van al gimnasio y buscan recuperar la mejor forma pero sin perder la esencia y sabiendo lo que valen, el Classic da pelea con argumentos propios en los que cree.

La gente, responsable del veredicto final, todavía le da la razón.

CLAUDIO CAPACE
claudio@e-cars.com.ar