Según estudios realizados en la Unión Europea, el hecho de no llevar puesto el cinturón de seguridad es la segunda causa de mortalidad en accidentes de tráfico -cerca de 5.500 víctimas anuales-, por detrás del exceso de velocidad y seguido de la conducción bajo los efectos del alcohol.
Sin embargo, el vocero de la Dirección General de Tráfico de España (DGT), Francisco Altozano, señaló que los usuarios "siguen sin dar importancia" al uso del cinturón de seguridad en los asientos traseros y especialmente en los trayectos en zona urbana. En este sentido, recordó que en la última campaña de la DGT, en la que se controlaron un millón de vehículos, se tramitaron cerca de 12.500 denuncias por no llevar cinturón.
En nuestro país, la Ley Nacional de Tránsito N° 24.449 obliga el uso del cinturón de seguridad para todos los ocupantes del vehículo. A pesar de esto, un altísimo porcentaje de los conductores y pasajeros que circulan por nuestras calles y rutas no usa este elemento básico de seguridad. Según estudios de CESVI Argentina, en un 45% de los casos analizados donde se generaron lesiones graves o víctimas sobre las plazas traseras, si los ocupantes hubiesen usado el cinturón de seguridad, las lesiones no hubieran ocurrido o, al menos su consecuencia no hubiese significado un desenlace fatal para los mismos.
¿Por qué es tan difícil incorporar el hábito de utilizar el cinturón de seguridad en las plazas traseras? Entre los diferentes argumentos que tiene la gente para no usar este elemento básico de seguridad pasiva, muchos creen que la zona trasera del vehículo es la más protegida y, por ende, el uso del cinturón de seguridad no es necesario. También está la omnipotencia del “a mí no me va a pasar”.
Pero lo más peligroso es que quienes más viajan atrás son los niños. Es común ver a los pequeños viajar sueltos dentro del vehículo y cuando están desatados se ubican parados entre medio de los dos asientos delanteros. En este caso, tal como indican los resultados de los crash test y las investigaciones de accidentes, en la dinámica de un choque frontal los pasajeros traseros serán eyectados con violencia hacia adelante comportándose como un objeto muy contundente suelto, lastimándose a sí mismo y a los demás ocupantes del vehículo.
En caso de un vuelco, las consecuencias para los pasajeros de las plazas traseras que se encuentren desatados será brutal, ya que en principio rebotará dentro del habitáculo a merced de la dinámica propia que se genere, pudiendo ser eyectado fuera del vehículo por los vidrios laterales (que se rompen con facilidad debido a que son templados) o por la luneta trasera, que en muchos vehículos se desprende por la propia deformación de la carrocería.
Por eso, no importa si es conductor o acompañante. No importa cuál sea el motivo. Abrocharse el cinturón es la mayor inversión en seguridad que podemos hacer cuando nos viajamos en un vehículo. Y, para que los más niños se acostumbren a usarlo, es necesario que los padres eduquen con el ejemplo.
Arriba del auto, ya sea adelante o atrás, hay que usar siempre el cinturón de seguridad.