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PABLO EPIFANIO   9 June 2011

TEST DRIVE: VW Vento 2.5 Luxury M/T

El nuevo VW Vento arrastra varios cambios

Con una imagen rediseñada, mayor longitud y el reemplazo de algunos materiales del habitáculo, el nuevo VW Vento busca mantenerse como referente en uno de los segmentos más disputados del mercado.

TEST DRIVE: VW Vento 2.5 Luxury M/T

Cuando el Vento llegó a nuestro mercado, hace unos cinco años, se posicionó entre el Bora y el Passat, pero más cerca del segundo que del primero: por categoría y equipamiento, se distinguía de manera notable en su segmento. En esta nueva generación, el mediano en cuestión parece ocupar una posición más equidistante entre esos dos sedanes.

Llegó el momento de probarlo, y arrancamos por la combinación motor/equipamiento más aceptada por el usuario: Luxury 2.5 M/T.

Imagen

La diferencia estética con el Vento anterior es notoria. Desarrollada sobre una nueva plataforma, esta edición crece más de 8 cm a lo largo y también estira su distancia entre ejes. Con ese incremento gana en habitabilidad, aunque le “roba” algunos litros a la capacidad del baúl, que igualmente sigue ostentando un volumen generoso (510 litros).

Yendo directamente al diseño, nos encontramos con un frontal que se pone en línea con el nuevo estilo de la marca (“family feeling” lo llaman): reemplaza la parrilla cromada con el entorno en forma de “V” que le daba una impronta de gama superior por una grilla y ópticas más angostas, de silueta trapezoidal. Ahí es donde –a nuestro entender- pierde algo de la fuerte personalidad que supo expresar este modelo conocido en otros mercados como Jetta.

Un guiño de deportividad es el agresivo y anguloso spoiler que sobresale en la parte inferior del paragolpes delantero. La cola también cambió profundamente, pasando de las líneas más suaves a los trazos más rectos y fieles a la filosofía germana. Las ópticas de ese sector ya no lucen las formas redondeadas y llenas de diodos de Leds que marcaron tendencia en la familia VW. También son nuevos todos los paneles: capó, puertas y tapa del baúl.

Con estas reformas se abre el debate en el que entran en juego las diversas opiniones tales como “es más lindo”, “es más feo”, “es más parecido al resto de los Volkswagen”, etc, etc, y está bien que así sea. Lo cierto e interesante para tener en cuenta es que los cambios son muy evidentes. Pueden gustar o no, pero difícilmente se podrá tachar a esta renovación de un “simple restyiling” o “suave puesta al día”.

Un vistazo al interior

Su habitáculo sigue siendo sobrio como el anterior, y con un correcto nivel general de terminaciones. Lo que más cambia en el diseño es la pantalla táctil del sistema de audio, muy vistosa y cómoda de accionar. Otros detalles menos perceptibles son el formato y disposición de las teclas multifunción del volante (más pequeñas y complejas), la carcasa del instrumental y las salidas de aire.

El panel frontal está cubierto con plásticos inyectados, de tacto esponjoso, pero a los paneles de puertas les tocaron materiales rugosos y rígidos que, con el paso del tiempo, tienen chances de aflojar sus uniones para dar paso a los crujidos. El tapizado es de material símil cuero, agradable a la vista y al tacto.

El espacio en las plazas traseras es más amplio gracias al mencionado incremento de la distancia entre ejes (de 7 cm), lo que repercute en un espacio más generoso para acomodar las piernas y le permite posicionarse como un referente en el segmento. 

Equipamiento

La variante Luxury –el único equipamiento disponible para el motor 2.5 de 170 CV- cuenta con butaca de regulación manual en altura; climatizador bizona (con salidas traseras); sistema de audio con cargador frontal de seis discos, reproductor de MP3, entrada USB y dispositivo Bluetooth; control de velocidad crucero; techo solar eléctrico; computadora de a bordo; levantavidrios eléctricos; y sensores de estacionamiento delanteros y traseros, entre los más destacados. 

Pasando al rubro seguridad, nuestra unidad de pruebas incluía frenos ABS con repartidor de presión; airbags frontales, laterales y de cabeza delanteros; anclajes Isofix; faros antiniebla delanteros; control de tracción y control de tracción. Ya a esta altura y en un auto de esta categoría se echan de menos los faros de xenón.

Criticamos la ausencia de algunos elementos que traía la generación anterior como los amortiguadores de la tapa del baúl, ahora reemplazados por bisagras. Algo parecido pasa con el capó, que en esta nueva generación lleva la clásica varilla.

También se diferencia del anterior Vento por no contar con la tecla para desconectar voluntariamente el ESP, detalle que sólo viene en la versión Sportline 2.0 de 200 CV, al igual que el reglaje eléctrico para la butaca.

Su andar

Antes de emitir una opinión es necesario dejar en claro que hay un cambio sustancial en esta nueva generación en lo que hace a la suspensión trasera: dejó de ser independiente o Multilink (ahora exclusiva del 2.0 Sportline) para adoptar un sistema rígido (de barra de torsión) que lo hace más susceptible a las imperfecciones del terreno, transfiriendo movimientos más secos.

Ahora bien, el Vento es ante todo un auto muy agradable de manejar y apetecible para realizar un largo viaje. No tiene marcados vicios, más que alguna tendencia al subviraje, y responde a las mayores exigencias con absoluta franqueza. Es estable a altas velocidades, se mantiene inmutable ante la presencia de fuertes vientos cruzados y se muestra firme y aplomado ante los diferentes tipos de trazados.

Amarilla para la insonorización: el suave andar es interrumpido por un silbido eólico que se hace presente al superar los 140 km/h.

Conclusiones

Este sedán que llega a nuestro país desde México participa en un segmento complejo, al que en los últimos meses se sumaron rivales como el Peugeot 408, el Renault Fluence y anteriormente el Chevrolet Cruze, además de los más clásicos que ya estaban presentes como el Toyota Corolla y el Ford Focus.

A todos, el Vento les gana en potencia y a la mayoría en equipamiento: con el precio de $ 125.000 de la versión Luxury manual queda bien parado en esta franja del mercado. Sin embargo (parece que siempre encontramos un pero) su garantía de 2 años sin límite de kilometraje podría ser mejorada. 

Estos son los nuevos impulsos que tomó el mediano de Volkswagen con el objetivo de seguir gozando de éxito y prestigio, dos de los valores más representativos de esta marca.

A favor

  • Confort de marcha
  • Habitabilidad
  • Comportamiento dinámico
  • Cambios profundos en la estética

En contra

  • Consumo en ciudad
  • Garantía
  • Respuesta en recuperación